Se calcula que los gatos fueron
domesticados en el Antiguo Egipto hace unos 4000 años. Probablemente los
primeros se acercaron a los pueblos por la abundancia de ratas y ratones. Los
gatos en el Antiguo Egipto cumplían un papel importantísimo en el control de
estas plagas, así como serpientes y otras alimañas peligrosas para las
personas. Eran muy valorados por este servicio, ya que, si se perdían los
granos, los egipcios podían pasar hambre hasta la siguiente cosecha. os felinos gozaban de mayor libertad que
otros animales domésticos, ya que se les permitía ir y venir a voluntad hasta
que finalmente decidieron quedarse y criar a sus hijos en un ambiente humano.
Los grabados en las tumbas
muestran a los gatos en escenas de la vida cotidiana y familiar. Son frecuentes
las imágenes de gatos cazando con sus amos o echados bajo las sillas en el
hogar. Los gatos también eran valorados por cuestiones de misterio y
superstición. La ley los protegía y castigaba duramente a cualquiera que matara
o lastimara a uno de ellos, incluso con la pena de muerte
La importancia de los gatos en el
Antiguo Egipto se evidencia en la cantidad de estatuillas decoradas que se han
encontrado en numerosas tumbas. Estas estatuas eran de bronce y estaban
decoradas muchas veces con aretes de oro y joyas preciosas y eran un símbolo
religioso. También se encontraron muchos amuletos con gatos, en la forma de
brazaletes, aretes, dijes y anillos. Los elementos para maquillaje y espejos
también tenían gatos como decoración.
Gracias a estos objetos, las personas comunes
podían gozar de la protección de los dioses felinos. En la superstición los
gatos eran signo de buena fortuna; si un hombre soñaba con un gato, por
ejemplo, esto significaba que ese año tendría una buena cosecha.

