Cuando llegamos a casa y nuestro
perro nos ve, además de la emoción; lo acompañan unas buenas lamidas de cara. Pero,
¿Te has preguntado por qué lo hacen?
Cuando nuestras mascotas lamen
nuestro rostro es un de recibimiento, pero también una especie de toque de
atención. Además, es una señal de calma para ellos. Además de buscar
información, sobre donde hemos estado, qué hemos comido, etc. Ellos obtendrán todos
estos datos a través de los lengüetazos en nuestra cara.
El aprendizaje es otra causa. Si
el animal ha ido descubriendo que lamer nuestro rostro nos provoca risa, que
nos hace sentir bien, él puede buscar simplemente eso, una diversión mutua. De
la misma forma que hay besos de muchos tipos, en unos casos de amor, deseo,
afecto, amistad, los lamidos de los
perros es el equivalente en los humanos a un beso cariñoso o una caricia.
Los perros muestran su afecto por
las personas de muchas formas. Una de las más importantes es a través de la
lengua.Diferentes investigaciones llevadas a cabo aportan datos que corroboran
la reacción de los perros ante los estados de alegría o dolor de sus dueños. Su
comportamiento está muy influido por las expresiones humanas, que ellos
perciben al instante.
De esta forma, en los estudios
llevados a cabo, cuando las personas se mostraban felices, el perro se acercaba
a ellos con un aire amistoso y juguetón. Si las personas estaban tristes o
lloraban, el animal reaccionaba con lamidos en las manos en y en rostro, les
olía de forma suave y les acariciaba con su cuerpo.
En este último caso, los
lengüetazos servían para mostrar todo su afecto y su “solidaridad” ante el mal
momento que ellos intuían que la persona estaba pasando. La interacción, como
vemos, es total. Nada de lo que nos sucede pasa desapercibido para nuestra
mascota, aunque la mayoría de las veces no seamos conscientes de ello.


